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martes, 6 de diciembre de 2011

Carta Al niño Jesús

Querido niño Jesús

Se perfectamente que a lo largo de estas 39 navidades he tenido aciertos y desvaríos, que mi conducta no ha sido la mejor ni la mas ejemplar pero debo reconocer que cada año soy feliz en tu nombre.
  Este año decidí no pedir absolutamente nada, este año te quiero regalar yo a ti, como comprenderás no es un regalo físico, las envios por correo están cada vez más costosos y con el problema del dólar…  la verdad  no tengo idea cuanto pueda costar.
  ¡Esta bien! voy a dejarme de rodeos y sin más voy a desprenderme de todo lo que quiero regalarte.
   Te regalo la alegría de todas la mañanas cuando abro los ojos y descubro que tengo salud y estoy vivo, cuando extiendo la mano y se que no estoy sólo en la cama y me percato de lo cómodo del colchón y la suavidad de las sabanas, cuando abro la regadera y sale agua caliente y puede usar jabón y shampoo, cuando me miro al espejo y veo la imagen de un tipo que sonríe, porque se prepara para ir al trabajo que le gusta  y que le genera el sustento y el pan que necesito cada día ( en eso nunca me haz fallado gracias por ese regalo diario).
Te regalo  la buena fortuna de tener a mi madre viva y sana, tres hermanas maravillosa y unas sobrinas estupendas que prometen no dejarme solo si algún día me faltan las fuerzas.
Te regalo la música  toda la que suena en mi Ipod mental que esta lleno de melodías  deliciosas , te regalo mi nueva familia El guaco y sus tres guacamayas que han aceptado con todos mi defectos y han aprendido a quererme no se como ni porque pero me quieren.

Te regalo mis amigos, los de ayer, los de hoy, los de siempre y los nuevos amigos que afortunadamente  siempre son muchos, Te regalo A La Patta, Pedro y Miranda, con ellos disfruto la alegría de la familia que se elige,

Te regalo los libros  que me llenan la vida de historias, te regalo  mis recuerdos, y te encomiendo a Mi papá y a mi madrina que hace rato reposan cerca de ti, bueno a todos mis muertos que tu sabes  quienes son.
  Te regalo mi país, que aunque a muchos no les guste y se estén marchando como locos es extraordinario (dije que no te iba a pedir pero en este regalo creo que debo hacerlo, por favor haz algo,   la delincuencia  vulgar y política nos esta matando).
 En fin niño Jesús debes pensar que tengo una vida extraordinaria y  la verdad que si NO ME QUEJO y no lo hago porque las quejas te la regale el año pasado y este año me fue micho mejor. Gracias por todo lo bueno.
Este 24 voy a celebrar la víspera de tu nacimiento más contento que nunca , juro brindar en tu nombre y darte las gracias en voz alta por un niño tan bueno como tú se merece lo mejor.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Susy

Objetos cotidianos con aplicaciones extraordinarias


Aspirada marca FELL ATRIUM diseño especial para salvar matrimonios de mujeres conservadoras

Chema Trivia

¿Malula concejal fue interpretado?
A. Martha Olivo
B. Martha Piñango
C. Martha Stuard

Ay! amor ya no me quieras tanto.





En un edificio de oficinas de treinta pisos fue instalado un moderno ascensor que con voz masculina y un tono electrónico, anuncia con rigurosidad el destino de elevación o descenso dentro de la torre
Una caja de lujo con vida propia, reloj digital y un termómetro que se ajusta automáticamente dependiendo de la temperatura del entorno, un espejo, grande, biselado y muy llamativo lo adorna desde el techo y en todas sus paredes, el espejo es el delirio de hombres y mujeres, que no pueden resistir la tentación de mirarse al entrar, especialmente el tipo de la oficina A del piso siete. Es un hombre alto, de buena figura, siempre esta bien peinado y su perfume siempre se queda impregnado en la cabina hasta casi cerca del medio día, él normalmente llega temprano en la mañana evitar tener que esperar mucho tiempo para subir. Cuando entra al ascensor, si esta solo, limpia su nariz de puntos negros, ajusta la corbata y ajusta el peinado. Un día en un acto de narcisismo, muy a gusto que su imagen en el espejo besó el reflejo de sus labios despertando una extraña pasión en el ascensor que, desde ese día, lo ama.

Muchos comentan el extraño comportamiento de la caja, así lo llaman desde hace unos días en la torre. Pasa mucho tiempo detenido en el piso siete, donde trabaja su enamorado, algunos especulan diciendo que son niños que entran a jugar en el edifico y se esconde en las escaleras para no ser vistos, pero las cámaras de seguridad no han captado nada. “Su velocidad varía según quien suba “ ha dicho el conserje, “Cuando la gorda del tres entra, la caja se dispara como un cohete y en un santiamén llega, pero si el tipo del siete entra, tarda más de diez minutos en llegar ¡Se pone lento!” agrega. 

En la torre, todos los días a las seis de la tarde, el personal abandona el edificio; el ascensor, a partir de este momento asume un comportamiento normal. El hilo musical tiene un tono menos romántico, no parpadean las luces como cuando entra el tipo del siete, no se pone lento ni rápido, se comporta como un ascensor normal y no como un ascensor enamorado. 

La gorda del tres se montó esta mañana con una mujer del veinte y una del catorce, amigas de la secretaria que trabaja en la oficina A del siete, la misma oficina que el tipo. Entre ellas comentan que la empresa se muda, el ascensor da un frenazo repentino, la luz parpadea y todas se asustan, un breve silencio y la caja arranca de nuevo pero no para en el tres, la gorda desbordada sigue indagando acerca de la mudanza de la oficina A del siete, la secretaria le cuenta detalles, y al comentar: “Hoy es el último día”; el ascensor frena de nuevo y abre las puertas, las mujeres se asustan y deciden abandonarlo, ya vacío cierra y rápidamente llega al siete. ¡Ay! amor ya no me quieras tanto, reza el bolero que en el hilo musical suena más fuerte que nunca, las luces parpadean y del aire acondicionado se desprenden gotas que ruedan por el espejo, en los otros pisos un grupo de personas llevan rato esperando por la caja y el marcador digital indica que esta pegado en el siete.

Por fin el tipo sale de la oficina siete A, trae una paquete en las manos, la luz del ascensor se normaliza y el hombre entra, la música cambia es una melodía de amor, ya a punto de cerrar, una mujer interpone su mano entre ambas puertas y la caja forcejea, el tipo aprieta el botón de abrir y la mujer entra dando un salto, la puerta cierra bruscamente, ellos se miran a los ojos y deciden esperar confiados, con la mirada se dicen este ascensor esta loco, pasan tres minutos y ella decide tocar la alarma, extrañamente no suena, la luz titila de nuevo y él pone el paquete en el piso, con una nueva mirada se dicen >, de repente la música deja de oírse, ella al ver el contenido del paquete, le pregunta el motivo de la mudanza, él le dice que la empresa ha decido cambiar de ciudad y de su fortuna de poder mudarse ella, las luces prenden y apagan a una velocidad inusual, ellos se están asustando, de pronto el goteo del aire es mayor, lo sienten sobre sus cabezas, se les está mojando la ropa, gritar no sirve de nada, los botones se marcan todos y se inicia el movimiento, las personas aglomeradas en los pisos como todas las tardes, ven como van cambiando los números en el contador digital hasta llegar al piso treinta, un rudo extraño se escucha en todo el edificio, la caja se vuelto loca se escucha, las caras de angustia se trasforman en caras de desesperación cunado el ascensor frena de golpe el ruido aumenta y la caja se desprende al vacío, gritos de terror se oye en tos los piso de la torre.

Chema Tovar Sánchez 

Cinco





“Había sido un día perfecto hasta que, en la oficina se llevó la taza de café a los labios” un ruido extraño la hizo saltar y perdió el equilibrio, la taza mal puesta en el plato, se desparramó sobre su ropa y un gesto de angustia la invadió de repente. 
Cinco meses, es el tiempo que ha esperado para esta cita, desde aquella noche, en que por casualidad encontró su foto en una página web y en un arrebato decidió enviar un correo electrónico indicando su numero telefónico 505 05 55. Cinco minutos, sólo cinco minutos debió esperar para la llamada, una voz muy agradable, le dio las gracias por confiar y emprendieron cinco horas de conversación, que durante cinco meses han repetido cada cinco días. Se han contado todo, hasta los detalles más íntimos, las mañas y las neurosis; descrito cada detalle de sus cuerpos, sus ganas y sus deseos, juntos han encontrado orgasmos, conocen las inflexiones de sus voces al pelo y son capaces de reconocer hasta las mínimas alteraciones en los cambios de ánimo. Comprenden perfectamente las necesidades del otro y ya no necesitan palabras para interrumpir la largas conversaciones, cuando faltan cinco minutos para que se cumplan las cinco horas, un cambio en sus respiraciones ocurre involuntariamente y con la frase: cinco besos para ti, se despiden hasta dentro de cinco días que transcurren con angustia, con tanta angustia como la que se refleja en su cara desde hace cinco segundos, cuando mancho su ropa con café y le quedó claro que ya no tiene tiempo para cambiarse. Sabe perfectamente que presentarse con la ropa sucia, llegar tarde o no asistir a la cita podría ser el motivo perfecto para que no quiera verla ni en cinco siglos. 

Bolitas de mí



 
 Aún después de adulto no pierdo la costumbre de untar mis manos con pega y arrancar el hollejo. Como un reptil me gusta borrar las huellas que dejaron en mi piel las caricias perdidas,  las horas de silencios impuestos y los surcos que marcaron las lágrimas. Es un placer que se compara con la llegada del día lunes y la posibilidad de arrancar de nuevo.
  El proceso es simple, pero tiene reglas que seguir, lo mejor es tener las manos sucias, la capa de pega se debe extender lo más que puedas, revela las líneas de vida,  caminos  de los que no tenemos conciencia, con eso sólo nacen las gitanas. Soplar da resultado para secar más rápido, poner la mano extendida frente a un ventilador o al aire acondicionado también sirve, la vida nos enseña que hay dos tipos de personas, la que duermen con aire acondicionado y lucen pieles hermosas y los que dormimos con ventilador  y se nos nota las picadas de mosquitos. Una vez que la pega se halla secado se procede abrir y a cerrar la mano con rapidez, el objetivo es hacer que la delgada capa se despegue en algunos lugares y se formen pequeñas burbujas, estos son los lugares perfectos para comenzar la divertida tarea de hacer bolitas de mí, sin tener que  esperar el momento de regresar de la playa con la piel tan quemada y que comience a saltar sola.
 Tratar de despegar trozos pequeños, con pedazos muy grandes la diversión termina pronto, particularmente me cuesta mucho hacerlo de esa manera, hay momentos en los que deseo arrancar la piel hasta sangrar, momentos en los que siento que la pega me libera del dolor acumulado en los años y con ella se van las penas.
Hacer bolitas de mí, recoger los pedazos debajo de la cama, lanzar por la venta las angustias cotidianas y transformarlas  en alegría, ser pretencioso aún sabiendo que pretender es sólo eso, es deseo confundido con pasión, amor en los desagües,  y piel regada por todas partes. Es esa sensación de manos limpias  cuando ya no hay pega que quitar y se tiene claras las ideas.
Cambiarla una y mil veces, ahora es posible  se puede cambiar de piel,  la vende por metros y se consigue también por galones.