En un edificio de oficinas de treinta pisos fue instalado un moderno ascensor que con voz masculina y un tono electrónico, anuncia con rigurosidad el destino de elevación o descenso dentro de la torre
Una caja de lujo con vida propia, reloj digital y un termómetro que se ajusta automáticamente dependiendo de la temperatura del entorno, un espejo, grande, biselado y muy llamativo lo adorna desde el techo y en todas sus paredes, el espejo es el delirio de hombres y mujeres, que no pueden resistir la tentación de mirarse al entrar, especialmente el tipo de la oficina A del piso siete. Es un hombre alto, de buena figura, siempre esta bien peinado y su perfume siempre se queda impregnado en la cabina hasta casi cerca del medio día, él normalmente llega temprano en la mañana evitar tener que esperar mucho tiempo para subir. Cuando entra al ascensor, si esta solo, limpia su nariz de puntos negros, ajusta la corbata y ajusta el peinado. Un día en un acto de narcisismo, muy a gusto que su imagen en el espejo besó el reflejo de sus labios despertando una extraña pasión en el ascensor que, desde ese día, lo ama.
Muchos comentan el extraño comportamiento de la caja, así lo llaman desde hace unos días en la torre. Pasa mucho tiempo detenido en el piso siete, donde trabaja su enamorado, algunos especulan diciendo que son niños que entran a jugar en el edifico y se esconde en las escaleras para no ser vistos, pero las cámaras de seguridad no han captado nada. “Su velocidad varía según quien suba “ ha dicho el conserje, “Cuando la gorda del tres entra, la caja se dispara como un cohete y en un santiamén llega, pero si el tipo del siete entra, tarda más de diez minutos en llegar ¡Se pone lento!” agrega.
En la torre, todos los días a las seis de la tarde, el personal abandona el edificio; el ascensor, a partir de este momento asume un comportamiento normal. El hilo musical tiene un tono menos romántico, no parpadean las luces como cuando entra el tipo del siete, no se pone lento ni rápido, se comporta como un ascensor normal y no como un ascensor enamorado.
La gorda del tres se montó esta mañana con una mujer del veinte y una del catorce, amigas de la secretaria que trabaja en la oficina A del siete, la misma oficina que el tipo. Entre ellas comentan que la empresa se muda, el ascensor da un frenazo repentino, la luz parpadea y todas se asustan, un breve silencio y la caja arranca de nuevo pero no para en el tres, la gorda desbordada sigue indagando acerca de la mudanza de la oficina A del siete, la secretaria le cuenta detalles, y al comentar: “Hoy es el último día”; el ascensor frena de nuevo y abre las puertas, las mujeres se asustan y deciden abandonarlo, ya vacío cierra y rápidamente llega al siete. ¡Ay! amor ya no me quieras tanto, reza el bolero que en el hilo musical suena más fuerte que nunca, las luces parpadean y del aire acondicionado se desprenden gotas que ruedan por el espejo, en los otros pisos un grupo de personas llevan rato esperando por la caja y el marcador digital indica que esta pegado en el siete.
Por fin el tipo sale de la oficina siete A, trae una paquete en las manos, la luz del ascensor se normaliza y el hombre entra, la música cambia es una melodía de amor, ya a punto de cerrar, una mujer interpone su mano entre ambas puertas y la caja forcejea, el tipo aprieta el botón de abrir y la mujer entra dando un salto, la puerta cierra bruscamente, ellos se miran a los ojos y deciden esperar confiados, con la mirada se dicen este ascensor esta loco, pasan tres minutos y ella decide tocar la alarma, extrañamente no suena, la luz titila de nuevo y él pone el paquete en el piso, con una nueva mirada se dicen >, de repente la música deja de oírse, ella al ver el contenido del paquete, le pregunta el motivo de la mudanza, él le dice que la empresa ha decido cambiar de ciudad y de su fortuna de poder mudarse ella, las luces prenden y apagan a una velocidad inusual, ellos se están asustando, de pronto el goteo del aire es mayor, lo sienten sobre sus cabezas, se les está mojando la ropa, gritar no sirve de nada, los botones se marcan todos y se inicia el movimiento, las personas aglomeradas en los pisos como todas las tardes, ven como van cambiando los números en el contador digital hasta llegar al piso treinta, un rudo extraño se escucha en todo el edificio, la caja se vuelto loca se escucha, las caras de angustia se trasforman en caras de desesperación cunado el ascensor frena de golpe el ruido aumenta y la caja se desprende al vacío, gritos de terror se oye en tos los piso de la torre.
Chema Tovar Sánchez

Esta Buenisimo jejeje
ResponderEliminar¡Wow!... Almodovar y Matrix
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